• Laura Durán

Aromaterapia y memoria emocional



Los aromas son la entrada a nuestra emocionalidad y a nuestra memoria. El olfato es el sentido que más memorias evoca. Seguro que te ha pasado alguna vez sentir un olor y que te produzca alegría, relajación, o por el contrario, asco y rechazo. Esto ocurre porque cuando un aroma entra por la nariz, sus moléculas volátiles se impregnan en la amígdala, un órgano perteneciente al sistema límbico que se encarga de almacenar las respuestas emocionales. Veamos un ejemplo, una niña de 8 años fue de vacaciones con sus padres a la Provenza francesa y es entre los campos de lavanda donde aprendió a montar en bicicleta, es allí donde por primera vez consiguió avanzar sola sin la ayuda de su padre. Ya de mayor, cuando huele esencia de lavanda provoca en ella un desencadenado de sentimientos, emociones y bienestar .¿Qué ha pasado? El olor a lavanda quedó grabado en su recuerdo como una emoción indescriptible, en respuesta emocional, al hecho de sentirse libre al montar en bicicleta. La aromaterapia es una técnica milenaria que consiste en extraer los aromas de las diferentes partes de las plantas en forma de aceites que se usan para tratar cuerpo, mente y emoción. Es una de las técnicas de medicina complementaria más eficaz que existe. Estos aceites son obtenidos por diferentes técnicas, como la destilación con alambique, que hacen que sus propiedades permanezcan intactas y el aceite obtenido sea concentrado y de excelente calidad. En la variedad botánica existe un aceite esencial para cada dolencia. A cada aceite se le atribuyen propiedades para curar dolencias en el cuerpo físico, pero también se le atribuyen propiedades emocionales. Puedes valerte de ellos para liberar emociones estancadas, estar más en paz, superar rupturas sentimentales, duelos... en definitiva, para balancear tus emociones. A continuación te mostraré unos pocos ejemplos y de qué manera puedes utilizarlos. En este pequeño listado me centraré en las propiedades a nivel emocional, aunque por sus principios activos también poseen otras propiedades terapéuticas a nivel físico.


Bergamota: ayuda a liberar emociones reprimidas y expresar nuestra verdad. Revitalizante. Nos da esperanza para seguir adelante con optimismo. Es sedante del sistema nervioso, por eso se utiliza como antidepresivo y ansiolítico. Es fotosensible, por lo que no se recomienda la exposición a la luz solar después de su aplicación. Canela: vigoriza el sistema nervioso en casos de estrés, insomnio, agotamiento. Estimula la líbido. Geranio: nutre al niño interior y te trae una sensación de paz interior. Es ansiolítico y antidepresivo. Jazmin: aumenta la sensualidad de la mujer. Mejora la falta de confianza. Mejora el estado de ánimo y estimula el optimismo. Antidepresivo. Alivia el estrés y la ansiedad. Lavanda: armoniza. Tranquiliza las emociones y los miedos. Calma la hiperemotividad. Ayuda a superar los esquemas educativos y a encontrar la orientación en uno mismo. Favorece la inspiración. Favorece la autoaceptación. Limón: dinamiza la alegría, favorece la concentración, disminuye la fatiga. Este aceite es fotosensible. Manzanilla romana: equilibra a personas irritables. Limpia el cuerpo energético. Calma el mal humor. Ayuda a aceptar la realidad tal y como es. Reconforta el sentimiento de abandono. Favorece la autoaceptación. Pachuli: estimula la fantasía y la sensualidad. Facilita la expresión de las emociones. Estimula la fuerza psíquica en caso de estrés, agotamiento o insomnio. Rosa de Damasco: Despierta la energía del corazón. Elimina la pena. Ayuda a gestionar estados de shock emocional. Es antidepresiva. Calma los celos. Ayuda a equilibrar en situaciones de estrés, relaja el sistema nervioso central. Ayuda a afrontar sentimientos de desamor.


Los aceites esenciales se pueden utilizar de diferentes maneras. Te recomiendo que compres siempre aceites biológicos, ya que cuando los aplicamos en la piel entran por los poros a la sangre, los aceites de mala calidad contienen tóxicos que después nuestro cuerpo tiene que metabolizar y eliminar. Para aplicar aceites esenciales sobre la piel debes mezclarlos con un aceite vegetal de buena calidad (oliva, coco, almendra, sésamo…), ya que algunos aceites esenciales son demasiado fuertes y podrían causar irritación cutánea si los aplicas directamente. Prepara una pequeña cantidad en un bol, lo que vayas a usar, pones el aceite vegetal y unas 4 o 6 gotas del aceite esencial. Puedes aplicar la mezcla por el cuerpo haciendo un suave masaje, o aplicarla en el torso o las muñecas. Otra manera de utilizarlos es sumergirte en una bañera de agua con 6 o 8 gotas de aceite esencial. Esto se usa, sobretodo, para estados de nerviosismo, estrés y cansancio mental. También puedes utilizar un difusor de aceites esenciales con 4 gotas del aceite que elijas y un poco de agua. Los aceites esenciales también se pueden consumir ingeridos, pero para ello es mejor consultar primero con un experto en aromaterapia ya que algunos aceites son irritantes o pueden tener efectos adversos. Ahora que ya conoces las propiedades emocionales de algunos aceites, te invito a incorporar alguno en tu vida. Para elegirlo puedes escoger el que crees que se acerca más a lo que necesitas en este momento. Los aromatólogos utilizan, a veces, un test kinesiológico para escoger el aceite con el que tratar, aunque te recomiendo que, para elegirlo, utilices tu propia intuición, huele diferentes aceites y el que más te guste será el que necesites. El mundo de los aromas te abre el corazón para que puedas fluir emocionalmente y encontrarte con tu equilibrio


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