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El arte de no hacer absolutamente nada



¿Se puede mantener el equilibrio en el ajetreado mundo actual? Imagínate a alguien que, mientras espera a que empiece su entrenamiento online el viernes, está rematando cosas del trabajo y a la vez comprando un regalo para su nuevo sobrino, a quien solo conoce a través de la pantalla. ¿Te suena? Experimentamos una gran satisfacción al hacer muchas cosas en el menor tiempo posible. Completar la lista de tareas nos ayuda a liberar hormonas de la felicidad. Ser tan productivo resulta muy satisfactorio, pero no podemos perder de vista la importancia de no hacer absolutamente nada de vez en cuando. Descubre, con los siguientes consejos, cómo “desconectar” durante un tiempo y los beneficios que conlleva.



Organiza tus pensamientos sin pensar en nada

Durante el día, tenemos que cambiar de marcha una y otra vez. Por ejemplo, pasamos de responder correos electrónicos a hablar con alguien, discutir nuevos proyectos, jugar con nuestros hijos y usar mil aplicaciones. No es de extrañar que a veces nos notemos a punto de explotar. Al desconectar y, literalmente, apagar todo, podemos poner en orden nuestros pensamientos. Al calmar la mente, podrás distinguir mejor entre lo que es importante y lo que no lo es y mejorarás tu productividad.

Prueba la siguiente meditación, preferiblemente por la mañana. Relajará la mente, pondrás en orden tus pensamientos y te dará una sensación de calma.

Paso 1: Siéntate en la cama, con una almohada para apoyar la espalda.

Paso 2: Cierra los ojos.

Paso 3: Imagina un cielo azul y bonito.

Paso 4: Imagina que todos los pensamientos son nubes. Si surge un pensamiento, déjalo estar, déjalo flotar.

Paso 5: Disfruta de la calma.



Abre la puerta a la imaginación sin hacer nada

¿Tienes una profesión creativa? Entonces es probable que la creatividad te haya fallado durante las horas de mucho ajetreo. La mente tiene que esforzarse para procesar todos los detalles y la información, y pierde la paz y el espacio necesarios para ser creativo. Al no hacer nada durante un tiempo, literalmente abrimos las puertas a nuestras ideas y sueños.

Prueba con esto: mira por la ventana mientras bebes una taza de café, huele el café, nota la sensación cálida de la taza en las manos y presta atención al sabor. Es un momento perfecto para resetear la mente!


Cambia la tensión muscular

Como actualmente pasamos mucho tiempo en casa y la mayoría de nosotros trabajamos en la mesa de la cocina, lograr momentos de relajación total es todo un desafío. Es más difícil darse un descanso y salir del modo de trabajo. Por eso llega un momento en el que los músculos protestan y ya no puedes encontrar una posición cómoda. Los músculos tensos no solo son dolorosos, también nos hacen perder la concentración.

Ayuda al cuerpo a recuperarse tumbándote y pensando en… absolutamente nada. Notarás cómo el cansancio abandona el cuerpo y cómo se relajan los músculos rígidos.

Un consejo para lograr una postura relajada: acuéstate boca arriba sobre una superficie blanda (por ejemplo, una manta o un cojín mullido) y coloca la parte inferior de las piernas sobre una silla o sofá en un ángulo de 90 grados. Esta posición inclina automáticamente la pelvis, estira los músculos de la espalda y te permite sumergirte en un maravilloso estado de relajación total. Quédate así durante 10-15 minutos, cierra los ojos y disfruta de un momento de felicidad.