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La salud se demuestra andando

Lo importante es moverse. Y no hace falta lanzarse al deporte de competición: lo que importa realmente, lo que es bueno para tu salud es realizar una actividad física, no necesariamente hacer "ejercicio" físico. Actívate y gana salud.


Sabemos que practicar ejercicio es bueno. Por eso, al inicio de cada temporada nuestros buenos propósitos pasan por apuntarnos al gimnasio, implicarnos en una actividad deportiva, ir a la piscina regularmente o coger más la bici… pero a la hora de la verdad, no es fácil encontrar el tiempo, el dinero o la energía para hacerlo. La buena noticia es que no es necesario hacer deporte para estar sano. Lo que importa es moverse, realizar alguna actividad física y caminar es perfecto para nuestra salud.


La vida sedentaria, la actividad baja o nula produce enfermedades. Caminar; el ejercicio más natural.

El ejercicio es muy beneficioso, pero no siempre está al alcance de todos. Y lo realmente saludable es incrementar la actividad metabólica para que quede por encima del modo reposo. Estar tumbado, dormir,  permanecer sentado en trabajo de oficina… son actividades sedentarias, pero hay muchas otras actividades que sin ser propiamente “hacer ejercicio”, sí son actividades físicas, capaces de incrementar la actividad metabólica.



Recomendaciones sobre actividad física de la OMS


  • Para ADULTOS: como mínimo 150 minutos a la semana de actividad física moderada. En periodos incluso tan cortos como de 10 minutos, lo importante es que al final de la semana la cantidad de actividad física de intensidad moderada realizada alcance al menos un total de 150 minutos.

  • Para NIÑOS (mayores de 5 años) y ADOLESCENTES: al menos 60 minutos al día de actividad física intensa.



Estar activo es indudablemente bueno para tu salud:


  • Mejora la función cognitiva, aumenta el volumen del cerebro, favorece la formación de neuronas y ralentiza el avance de enfermedades neurodegenerativas.

  • Retrasa los efectos de la enfermedad de Parkinson y el alzheimer.

  • Disminuye el riesgo de sufrir depresión y demencia.

  • Reduce el riesgo de desarrollar cáncer: los músculos en activo secretan sustancias antitumorales, además la actividad disminuye el tejido adiposo y con él algunos factores inductores de cáncer.

  • Reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

  • Reduce el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2.