• Elisenda Segura

Lluvia



Desnúdate estrellada

deja de llover de rosada,

envía una flor sobre los viñedos secos

y llena todo el firmamento,

de astros vivientes...


Siente su amor

dulce divinidad,

gemidos de felicidad

adormecen mi corazón.


Cae sobre la hierba mojada

el nuevo jubilo esplendoroso

y un pelotón de ruiseñores

el viento los hace correr...


Un sol naciente impacta al suelo,

todo resucita, todo renace de vida,

bailan los cañaverales del rio

entre una perfumada primavera.


Siento morir mi alma,

mi dolor calla

y un claro de luna

me hace de guía;

navegando por el infinito

doradas huellas me acompañaran

y me darán seguridad

para caminar otra vez

dentro del rebaño.