• Laura Durán

Meditación guiada. Escucha mi podcast y relájate




Vivimos en una sociedad donde la prisa y la inmediatez se han vuelto un imperativo. El ritmo de las ciudades es frenético y muy alejado de nuestros ritmos naturales. Hay momentos en la vida en los que quizá te hayas planteado, si, realmente, tanta prisa tiene algún sentido. Tal vez te lo estés planteando ahora por primera vez.

Desde fluencers.online queremos acercarte a una vida donde cada segundo sea importante, donde no tengas la sensación de estar en una carrera, sino, más bien, en un plácido paseo bajo el sol. Queremos que disfrutes del canto de los pájaros y te fascines con todas las maravillas que ofrece el paisaje. El secreto de saborear cada instante es estar conectado con tu corazón y tu respiración, practicar la presencia momento a momento. Una muy buena manera de llegar a cultivar esta conexión con tu propia presencia es la meditación. Meditar no es otra cosa que llevar la mente a casa, relajarla, conseguir que el constante bombardeo de pensamientos y emociones se suavicen hasta el punto de no molestarnos, permitiendo así, que se manifieste la verdadera naturaleza de la mente y alcanzando el estado de bienestar y paz. Para empezar a meditar, lo primero que debes hacer es olvidarte de posturas incómodas que distraigan tu atención y te hagan pensar en el dolor de espalda, en lugar de centrarte en la meditación. Es importante mantener la espalda recta, los hombros relajados y la cabeza alineada con la columna. Para eso te puedes sentar en una silla, o bien tumbarte boca arriba (en mi opinión es la postura más cómoda), puedes taparte con una manta para no enfriarte. Por supuesto los meditadores expertos adquieren posturas específicas las cuales a las personas que no estamos acostumbradas nos resultan muy incómodas. Te aseguras que nadie te va a molestar, puedes poner una música suave, encender una vela, un incienso… lo que más te apetezca, todo eso serán anclas para que cada vez que te pongas a meditar entres en un estado de calma.

Inspiras por la nariz, imaginando como el aire entra y llena todo tu cuerpo, hinchando el vientre, como los bebés cuando respiran. Haz una pequeña pausa y suelta el aire poco a poco. Permanece cinco minutos con la mente centrada en el juego de la respiración. Al cabo de un rato aparecerá algún pensamiento, pero en lugar de enredarte en él, lo dejas pasar, como las olas del mar. Poco a poco y a medida que vayas practicando, cada vez será más fácil parar el diálogo de la mente y mantener el silencio interior. Existen muchos tipos de meditación que persiguen diferentes objetivos, la meditación pone en funcionamiento los mecanismos de relajación de nuestro organismo, de forma que, cuando nos relajamos, nuestro cuerpo aprende y responde cada vez más rápido al estado de paz y tranquilidad, como si pensara “aquí ya he estado antes”, activando la secreción de sustancias químicas y generación de impulsos eléctricos que hacen que nuestras ondas cerebrales disminuyan hasta colocarse en un estado alfa, o lo que se conoce como estado meditativo.

Este mecanismo, la meditación, es un sistema de defensa con el que estamos dotados como herramienta para conectarnos con nosotros mismos y el plano espiritual, y superar la ansiedad que nos produce la duda existencial y el miedo a la muerte. Ahora que ya conoces la meditación y sus beneficios, quiero proponerte una serie de tips para practicar ese estado meditativo o lo que ahora se conoce como slow living, vivir sin prisas, para disfrutar y sacarle el máximo partido a cada instante. 1. Respiración consciente: Cada mañana cuando te despiertes toma contacto con tu respiración, dedícate cinco minutos a respirar de manera consciente, visualizando como el aire entra en tus fosas nasales, infla el abdomen, y como poco a poco va saliendo. Tu cerebro y todo tu organismo estarán más oxigenados, lo que hará que empieces el día con más energía. 2. Respiración 7/11: Si en algún momento del día sientes ansiedad o estrés inhala hinchando el abdomen contando hasta 7 y exhala contando hasta 11. En pocas respiraciones irá bajando la ansiedad.

3. El juego de contar: es una técnica de mindfulness que consiste en con cada inhalación visualizas el número uno, tienes que mantener esta visualización durante la inhalación y la exhalación, en la siguiente inhalación visualizas el dos y así sucesivamente. Si te viene un pensamiento vuelves a empezar desde el 1. Al visualizar los números es más fácil que te concentres en la respiración y pares el ruido de la mente. 4. Cultivar la presencia: Este ejercicio puedes realizarlo en cualquier momento del día o si sientes ansiedad en un momento concreto. Consiste en pararse y observar todo lo que nos rodea, las formas, los colores, los sonidos, los olores. Acompaña este ejercicio con la respiración e intenta no perder ningún detalle del momento. 5. Visualización del día que acaba: Cuando estés en la cama a punto de dormir, deberás hacer una reconstrucción mental del día de forma regresiva, es decir, lo último que has hecho será lo primero que visualices y así hasta llegar a la mañana cuando te levantaste. Obsérvate a ti mismo, tus actuaciones, tu forma de relacionarte. Trata de distinguir los momentos en los que estabas experimentando el momento presente en su totalidad. Quizá hayan sido pocos, no te preocupes, a medida que vayas practicando la presencia serán más. Este ejercicio nos ayuda a vernos desde fuera y discernir cuando realmente estamos enfocados en el momento presente.


Son ejercicios sencillos de respiración y visualización que puedes practicar en cualquier momento del día, si consigues hacer al menos uno a diario sentirás grandes resultados. La meditación puede resultar complicada al principio, sobretodo parar el ruido de la mente, sin embargo, cuanto más practiques más fácil será entrar en ella y mantener ese estado a lo largo del día. Esto te permitirá vivir conectado al momento presente, ya no habrá trampas de la mente que te lleven constantemente al pasado o al futuro, serás presencia, serás armonía, serás paz. Disfruta el proceso.