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Nuestro hammam particular

Actualizado: 28 de abr de 2020

Una de las tradiciones árabes más placenteras se está imponiendo en nuestro país. El hammam o baño árabe público no cubre sólo funciones de descanso e higiene, sino que también es un lugar de reunión social y política.


Pero más allá de acudir a un centro hammam, puedes experimentar una sensación similar recreando ese ambiente en tu propio baño. Llena la bañera, échale sales aromáticas (el eucalipto es muy adecuado porque abrirá tus vías respiratorias) enciende una barrita de incienso, pon música chillout, apaga la luz sustitúyela por velas. A todo esto habría que añadirle un masaje exfoliante y otro relajante, lo sé, pero en casa no se puede tener todo, a no ser, que tu pareja tenga habilidades para ello.


EL RITUAL DEL HAMMAM

Una vez tenemos nuestro hammam en casa, es hora de disfrutarlo, con esta breve guía para que llevéis a cabo su auténtico ritual:


  • Jabón negro: usa una pastilla del tradicional jabón de oliva negro que servirá para hidratar y suavizar tu piel.

  • Esponja vegetal para exfoliar: deshazte de las células muertas de tu piel aplicándole un masaje exfoliante con este tipo de esponja.

  • Rhassoul o ghassoul: es una arcilla mineral que se utiliza para purificar y refrescar la piel y el cabello. Contiene sílice, hierro, potasio y sodio, entre otros muchos elementos naturales.

  • Aceite de argán: para finalizar el ritual, aplícate un suave masaje con aceite de argán por el cuerpo y el cabello. La mejor forma de protegerlos y cuidarlos.